Yo quisiera recordarte que el amor es eterno, y que es sólo la muerte quien le unge de gracia y lo colma de paz en la paz de los cielos. No extrañes mis palabras, transidas de nombrarte: sólo la carne es muerte; pero cumplo un deber suscitando en tu sangre la inocencia del tiempo y complazco el instante soñado con tu nombre en que me has de cerrar con dulzura los párpados para dar evidencia suficiente a mi carne.
El sol escondió sus dedos entre las cenizas de una nube que me separa de la vida.
Desde hace algún tiempo, vivo como un árbol arrancado a sus raíces. Seco y expuesto ante un escaparate; ya no siento la tierra. Me he quedado huérfano. Huérfano de tierra y bosque.
Ya no sangro.
Escuchadme:
Mi cuarto es un Baúl en el que coloco mis ahorros y mi soledad. En mis ojos llevo un sueño apagado; un olivo que espera al viento y al amanecer.
Yo quisiera recordarte que el amor es eterno,
ResponderEliminary que es sólo la muerte quien le unge de gracia y lo colma
de paz en la paz de los cielos.
No extrañes mis palabras, transidas de nombrarte:
sólo la carne es muerte;
pero cumplo un deber suscitando en tu sangre la inocencia
del tiempo
y complazco el instante soñado con tu nombre
en que me has de cerrar con dulzura los párpados
para dar evidencia suficiente a mi carne.
Maria Leopoldo Panero
El sol escondió sus dedos entre las cenizas de una nube que me separa de la vida.
ResponderEliminarDesde hace algún tiempo, vivo como un árbol arrancado a sus raíces. Seco y expuesto ante un escaparate; ya no siento la tierra. Me he quedado huérfano. Huérfano de tierra y bosque.
Ya no sangro.
Escuchadme:
Mi cuarto es un Baúl en el que coloco mis ahorros y mi soledad. En mis ojos llevo un sueño apagado; un olivo que espera al viento y al amanecer.
Tahar Ben Jelloun