Te pasas por salir a la calle, con advertencia de que la susceptibilidad te puede hacer daño.
Ojalá hubiera rechazado esa primera invitación hacia el exterior de mi mundo de comfort en donde manejo mi pequeño ecosistema según mi antojo, y no tener que fingir, o ni siquiera eso porque no lo hago, peor aún. Hacer saber que mis sentidos se enchuecan por la estupidez de la gente.
Cuando pienso sobre la estupidez de la gente, vienen muchas ideas a mi cabeza. Una de ellas, es que tal vez les guste ser estúpidos, o al contrario, no les interesa saber o conocer. También puede ser una falta de capacidad, apertura o interés en cosas que valen la pena, con esto me refiero a una capacidad más física, como si tuvieran un gen de la bobez. Qué horrible, ahora que lo pienso me compadezco de aquellos estúpidos que rondan en las afueras de mi hogar.
Definitivamente después de este fin de semana no pretendo salir en un buen rato a bares, y ese tipo de mamadas (hoy es la excepción y porque tengo que) (también están excentas las casas de mis amigos).
El viernes estuve en lugares asquerosos y ví cosas que perturbaron a mi pobre cabeza que intenta mantener un equilibrio y armonía con el universo. Ayer una persona chocó contra mí y me mandó a volar, hice el peor ridículo de mi vida (lo cuál no me importa, porque yo también me estaba riendo) pero me molesté mucho, porque tiró mi cerveza, mojó mi ropa y me llenó de tierra.
Y bueno eso es todo.
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